MI PRIMER TRABAJO COMO ARQUITECTO TECNICO PORTADA

ARQUITECTO  TÉCNICO: MI PRIMERA EXPERIENCIA, ¿SUEÑO O PESADILLA?

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Cuando uno estrena su título de Arquitecto Técnico, está deseando demostrar lo que vale, con ganas e ilusión, a pesar de las dificultades, y siendo consciente de sus limitaciones, de su inexperiencia y de lo mucho que tiene aún por aprender.

Sin embargo, este camino, el de  MI PRIMERA EXPERIENCIA en obra como ARQUITECTO TÉCNICO, no siempre es como se había soñado, en ocasiones (las menos afortunadamente), lo que iba a ser una experiencia, nuestra primera experiencia, se convierte en una auténtica pesadilla. Hoy he querido que un joven Arquitecto Técnico sea el que te cuente su propia experiencia, muy reciente además, pues considero muy útil para nuestro desarrollo profesional y personal aprender de las experiencias ajenas, tanto las buenas como las que no lo son tanto: La Pesadilla en la que se convirtió mi primer trabajo como Arquitecto Técnico por J.M.R.

MI PRIMERA EXPERIENCIA COMO ARQUITECTO TECNICO EN OBRA

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En algún artículo anterior yo misma he relatado las vicisitudes, y algunas situaciones fuera de lo común que me tocó vivir, sé por muchos de vosotros que os habéis sentido identificados en estas experiencias.

Pero no sólo este tipo de desagradables experiencias las he vivido de cerca en obra, sino en mi experiencia como Mentora de Arquitecto Técnicos, desde Procedimiento Constructivo ARDILA, he comprobado, a través de la experiencia de otros, que a veces la ilusión de aceptar un trabajo, nuestro primer trabajo en obra, hace que no percibamos las señales que nos indican, que a pesar de las ganas y de la ilusión, ese puesto de trabajo no es nada recomendable.

Toda experiencia vital conlleva un aprendizaje y en este caso, duro para su protagonista. Situaciones muy embarazosas, nada deseables, indefensión, incomprensión, en contra de la ética y de la responsabilidad que asumimos.

Miedo a perder el trabajo, miedo a seguir órdenes que nos obligan a saltarnos las normas de la buena construcción y nuestros propios valores.

Yo nunca diré nada en contra de los empresarios, yo misma quiero formar parte de este grupo de personas: valoro mucho su valentía, su energía y lo que aportan a la sociedad.

Y sin embargo, como en todo, hay algunos empresarios, los menos afortunadamente, que quieren saltarse la Ley, coger a atajos peligrosos, tratándose del sector y de la responsabilidad que conlleva, y quieren hacerlo sin ninguna consecuencia para ellos mismos.

De esta forma, cambian rápidamente el nombre de su empresa, no figuran como responsables de la misma para no tener responsabilidades ni civiles, ni penales; y contratan a Arquitectos Técnicos que consideran más manejables, menos informados, más vulnerables.

Arquitecto Técnicos con los que ellos consideran pueden hacer lo que quieran, una firma aquí, otra allá…

Sin embargo, para esas otras personas, Arquitectos Técnicos recién titulados, en su mayoría, la historia es muy diferente.

Pero más que contarlo yo, os dejo con sus propias palabras la historia de uno de ellos, su nombre lo voy a obviar, pues así lo ha querido él, pero su experiencia puede servir de ayuda a muchos de vosotros que os encontréis en una situación parecida.

Le conocí en un proceso de Mentoring, y mi consejo y el consejo que a todos os doy es claro, establece siempre la línea entre lo que estás dispuesto a admitir y lo que no, y sé fiel a ese principio.

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No dejes que nada ni nadie afecte a tu dignidad, ni a tus valores.

Ya sabemos lo difícil que está conseguir un trabajo, que te den una oportunidad, tu oportunidad soñada, pero no puede a toda costa.

No puede ser pasando por encima de ti mismo.

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Por supuesto, no hay que confundir este tema con la exigencia en el cumplimiento de objetivos, el esforzarse, trabajar en equipo y responsabilizarse.

El protagonista de esta historia, que podría ser la tuya, muchas veces me recordó este consejo y siempre he querido mostrar su historia, pues en contra de lo que muchos piensan, hay muchos desalmados que a día de hoy no respetan ni los derechos laborables, ni la Ley de Prevención, ni las normas de la buena construcción, ni la ética…, aunque afortunadamente son los menos.

Esta es su historia, se enfrentó a multitud de situaciones desagradables, y peligrosas por la responsabilidad que conllevaba, fue triste ver cómo una persona muy válida, iba perdiendo poco a poco la ilusión.

Finalmente, se armó de valor y dejó claro lo que no estaba dispuesto a aguantar.

Dejó ese trabajo, que en estos casos, hay que dejar claro que sólo es un trabajo mal pagado y que puede tener consecuencias muy graves para el Arquitecto Técnico que se preste a acceder a todas las peticiones temerarias. Hoy ha ‘rehecho’ su vida profesional, y esta experiencia tan desagradable, ha supuesto un gran aprendizaje para él, y para los demás profesionales del sector necesariamente debe llevar a una gran reflexión:

¿Cómo es posible que esto siga sucediendo en nuestro sector?

 

La Pesadilla en la que se convirtió mi primer trabajo como Arquitecto Técnico por J.M.R.

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Tras cinco años en la Universidad estudiando Arquitectura Técnica y Máster en Gestión de Edificación empezó mi aventura laboral desempeñando las tareas de dirección facultativa y jefe de obra en una pequeña empresa dedicada a la promoción de viviendas.

La empresa estaba empezando a abrirse camino en este sector y buscaba un equipo joven y "manejable" para desempeñar dichas tareas. Decidí aceptar el reto pese a las dificultades que veía, sobre todo a la hora de trabajar con un equipo sin experiencia y con un promotor difícil de tratar.

Los primeros meses en la empresa fueron relativamente cómodos gracias a la ayuda que me brindaron muchos arquitectos técnicos curtidos en el sector y sobre todo gracias a la ayuda de Isaura con sus mentorías. En esos primeros meses dedicaba mis esfuerzos a ayudar a la arquitecta con la definición de los proyectos y a realizar los trabajos previos (redacción del estudio de seguridad y salud, estudio topográfico, gestiones burocráticas, etc) al inicio de la obra. Pasados cuatro meses dieron comienzo las obras, consistente en una urbanización de viviendas unifamiliares. Lo más costoso hasta el momento fue el tema burocrático con las diferentes entidades públicas (ayuntamientos, colegios profesionales, etc). Como Arquitecto Técnico Director de Ejecución de obra tenía que encargarme que la constructora desempeñará bien su trabajo, lo hacía, entre otras cosas,  rellenando el libro de órdenes junto al Director de Obra(desde el acta replanteo hasta la finalización de la obra) y como Coordinador de Seguridad y Salud tenía que encargarme que se cumpliese con el Plan de Seguridad y Salud de la obra, dando las oportunas órdenes al jefe de obra indicadas en el Libro de Incidencias, también tenía que rellenar el Libro de Control realizando los ensayos pertinentes.

A la vez que se seguía con esa urbanización también daban comienzo otras viviendas "llave en mano" para particulares, fue entonces cuando la promotora decidió hacerse promotora-constructora con la finalidad de ahorrar costes y tener más beneficios, a raíz de ahí es cuando pasé a desempeñar las tareas de jefe de obra y dirección facultativa. Como jefe de obra tenía que conseguir ejecutar la obra lo mejor posible para la empresa (ahorrando costes, tiempo, etc) y como Dirección Facultativa tenía que conseguir ejecutar la vivienda lo mejor posible para el cliente, por lo tanto eran dos actividades totalmente opuestas desempeñadas por una misma persona.

Todo empeoró cuando el promotor quería ahorrar costes en partidas donde no se podía, como en la estructura y cuando me exigía certificaciones de obra sin ejecutar para cobrar esa parte antes de tiempo, lógicamente me negué a realizar dichas tareas ya que eran trabajos poco profesionales, totalmente injustificables y que me denigraban como persona, yendo en contra de mis valores y principios educativos y personales. En ese momento empecé a buscar otras alternativas de trabajo.

Después de haber estado un año trabajando, acabe fuera de la empresa y con algún juicio sobre mi espalda contra el promotor.

Con esta experiencia no pretendo desanimar a nadie, sino todo lo contrario, animar a todos los que se inician en este sector. Esta experiencia ha sido muy productiva y muy enriquecedora para mí, ya que me ha hecho crecer tanto profesional como personalmente. Actualmente estoy trabajando en una gran empresa, en parte gracias a la experiencia que adquirí ese año.

Para concluir, me gustaría indicar unas líneas muy importantes para que este tipo de empresas no obstaculicen tu evolución profesional:

 

  • Actuar con ética profesional, no anteponiendo los intereses de la empresa antes de tus propios intereses.
  • Rodearte de gente competente en el sector que te pueda ayudar. (Jefes de obra, profesores de universidad, etc).
  • Trabajar con un equipo que mantenga los mismos principios profesionales que tú.

¿Y tú dónde establecerías el límite de lo que estás dispuesto a asumir y lo que no?

PD: Gracias J.M.R. por la generosidad de compartir tu experiencia, y enhorabuena por tu valentía y buen hacer.

 

 

autor post Isaura Ardila

2 Comments

  • Raul Almonte

    Reply Reply 5 diciembre, 2016

    “Cualquier parecido con la realidaddd es mera coincidencia” dicen que dicen (jajajaja!).

    Por lo visto tenemos problemas similares a ambos lados del charco (soy de argentina). Me ha pasado recibir instrucciones del dueño de la empresa en que trabajaba, reñidas con el buen construir. Confieso, sabotee esas decisiones haciendo lo que se debía hacer ¡a espaldas del dueño!. En esta desicion primo mi preocupación de no convertirme en un “fusible”, o sea alguien a quien echarle la culpa si las cosas salían mal. Afortunadamente, la sangre no llego al río pero creo es clave ser fiel a si mismo. Y si el lugar de trabajo no es el adecuado, hay que tomar coraje y buscar otra cosa.

    Otra cosa mas: CAPITALIZAR LA EXPERIENCIA buena o mala vivida. Eso nos hace crecer.

    Un saludo

    • Isaura Ardila

      Reply Reply 5 diciembre, 2016

      Hola Rául,

      Ya ves, con la responsabilidad que tenemos, algunas circunstancias en algunos casos rozan la temeridad. Estas cosas no debieran pasar. En este sentido, siento que el colectivo de Jefes de Obra (si se puede llamar así), está más desprotegido que otros. Cierto que son empleados por cuenta ajena y gozan de los mismo derechos laborales que otros trabajadores, aunque cada vez hay más autónomos, pero en relación a la responsabilidad civil y penal que asumen en obra, este es otro cantar.

      Un abrazo,

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