Guía para Contratar a un Subcontrata

Uno de los mayores quebraderos de cabeza para un equipo de obra es cuando habiendo realizado todo su trabajo, el o los subcontratas adjudicatarios no respondan.

¿No atienden tu obra?

En estos casos la mayor dificultad a la que se enfrenta un Jefe de Obra, es saber:

  • ¿Qué medidas tomar para solucionar el tema?
  • Si realmente es el momento para esa medida o no.

Abordamos este tema mediante una serie de pautas a seguir. Hoy nos ocupamos del primer paso que debemos  hacer de la forma correcta: contratar a un subcontrata.

Trataremos sobre qué aspectos se deben tener en cuenta a la hora de subcontratar una obra, o mejor dicho a quién.

Aunque también podríamos resumirlo en una sola frase como esta:

Hay que contratar al más barato que pueda hacer la obra.

La experiencia de haber trabajado a pie de obra durante toda la crisis, momento especialmente difícil para muchos trabajadores y para muchas empresas, ha propiciado que se den muchas situaciones de este tipo, donde la empresa deja de atender la obra, o lo está haciendo por debajo de lo mínimo exigible, produciendo una desviación importante en la producción de la obra (de su parte adjudicataria), y de otras que se ven afectadas por ésta.

En ocasiones es la propia empresa constructora quien con su Política de Contratación errónea, es decir, contratar a un subcontrata, al más barato y ya, es la que al final acaba causando graves problemas en la obra.

Y es que el papel lo aguanta todo, pero la obra no.

Estos serían los casos más graves: crisis y mala política de Compras.

Aunque siempre en obra han ocurrido este tipo de problemas, pertenece tristemente al día día de la obra.

Son situaciones complicadas en las que por un lado, y como persona, puedes llegar a entender ciertas situaciones difíciles por las que está atravesando un empresario.

Pero por otro lado, tu responsabilidad como Jefe de Obra, te obliga a distanciarte de estas emociones y mirar por tu obra, por tus objetivos.

Situaciones de conflicto donde muchas veces discusiones laborales se tornan en personales.

Algo que está fuera de nuestro alcance controlar. No podemos gustar a todo el mundo. Y tampoco podemos evadirnos de estos problemas, o de las consecuencias que generan en nuestra obra.

Y nuestras medidas, tampoco…

Mi recomendación, es que tengas claros cuáles son tus principios, tu ética, y que seas fiel a éstas.

Para ello, es importante que desde el principio, incluso antes de negociar la oferta, seas claro sobre tus expectativas y exigencias.

No se trata de engañar a nadie.

Se trata de realizar una obra conforme a lo acordado entre las partes. Cumplir pactos.

Las urgencias, las prisas, el contratar lo que a simple vista parece, en lugar de analizar las necesidades de tu obra, lleva a este tipo de problemas o a discusiones sobre ampliaciones de contrato.

Lo que acaba suponiendo, trabajo, problemas, y si éstos tardan en ser solucionados: desorganización en la obra. Lo que a su vez implica: retrasos, merma de la producción e incluso en algunos casos, aumentos de coste y de costo.

Cómo contratar a un Subcontrata.

No contratar bien, trae aparejado muchos problemas.

Y no hacerlo bien desde el principio, es la causa de los mayores conflictos con ellos durante la ejecución de la obra, de que no cumplan con nuestras expectativas, de que nos desvíen la obra, foco de multitud de problemas, y trabajo.

 

¿Qué hay que tener en cuenta para contratar bien?

  • Contratar lo que realmente tienes que ejecutar. Exige análisis y estudio de la obra y del Proyecto, además de tenerlo definido y preparado todo.

 

  • Haber trabajado con él antes. A ser posible en más de una obra. Si no contigo, con tu Jefe de Grupo, Encargado u otro miembro de tu equipo en el que su criterio te merezca confianza.
  • Comprobar su solvencia. Si realmente puede hacerse cargo de tu obra. O necesita tener tu obra contratada por algo, y luego cuando llegue el momento de invertir en ella, materiales, trabajo, recursos, ya se verá...

Esto aunque parezca extraño en los últimos años, ha ocurrido en demasiadas ocasiones.

 

  • También deberías comprobar si su solvencia depende del pago de alguien, no es que tengas que contratar a un investigador, muchas veces son ellos quienes te informan de su situación real si eres capaz de hacer las preguntas adecuadas.

 

  • Otro motivo para desconfiar, o mejor en positivo, dice mucho y bueno de un subcontrata que quiera ejecutar tu obra y llevarla a buen fin, que realmente tenga interés en ella, que la organice, que se la haya estudiado, que la haya analizado y sepa, o te plantee, por dónde, cuántos recursos destinará y otros aspectos que denotan que se ha tomado tiempo en el análisis y estudio de tu obra. Si no lo ha hecho, no significa necesariamente que no sea solvente o tenga problemas, pero pudiera significar que al no haberle dedicado el suficiente tiempo, no se encuentre lo suficientemente preparado para llevarla a cabo, por lo menos, con las condiciones y bajo las circunstancias que a ti te gustaría. Esta divergencia de intereses al final produce problemas, o como mínimo, retrasos. Y es que son muchos los que entran en obra y luego preparan su empresa para llevarla a cabo.

 

  • Por todo lo anterior, es prioritario que en el contrato aparezca claramente un planning a cumplir. Unos plazos. pero no finales, no se trata de ahorrarse trabajo. Y además, como tú ya l has hecho tampoco te cuesta mucho, trasladarlo al contrato. Define hitos intermedios,. Divide por partidas, por plantas por secciones, según cada oficio. Sé un poco más exigente para salvar futuras incidencias. Y no te conformes con que figure el plazo a cumplir en el contrario, sino que previamente lo habrás analizado y acordado con él.

 

  • Es fácil averiguar cuánto ha facturado una emprea en el último ejercicio, y evaluar la idoneidad de esa facturación frente al importe de tu contrato. Es decir, imagina que el subcontrata que pretendes contratar ha facturado el año pasado 100.000 euros, y el contrato de tu obra es de 600.000 euros. Pues a simple vista, y pendiente de otras comprobaciones, no pareciera que fuera la contratación más adecuada.

 

  • No sólo te conformes con su facturación, sino con la cualificación de la empresa en general. Por ejemplo, si le vas a contratar a un cerrajero la estructura metálica de más de 300.000 kg de acero, y sólo tiene un soldador homologado para ello, por mucho que tenga en plantilla a más de 100, vamos mal... Este caso quizás sea muy evidente, pero me sirve para hacer una llamada de atención, y comentarte que exigas este tipo de homologaciones antes siquiera del primer día de obra, antes de firmar el contrato.

 

  • Por otro lado, imagina que tiene 50 profesionales homologados muy buenos, pero no tiene medios, es decir, a lo mejor no tiene equipos de soldadura suficiente, o la logística adecuada para atender tu obra. en este caso, no sólo comprobamos la idonediad de los trabajadores, sino la idonedidad de la empresa, ya que si no está preparada quizás no pueda ayudarte en la resolución de futuros problemas, o por lo menos, no con la diligencia que tu obra necesita.

 

  • Además, para evitar conflictos en los pagos, no sólo se debe dejar claro lo que se contrata: definición, sino en qué cantidad: Medición. Y aquí y como ya sabemos, interviene de una forma muy determinante el criterio de medición, por lo que debe figurar muy especificado en el contrato con tu subcontrata adjudicatario. Y como siempre mi recomendación, es que esto no consiste en 'colarle' goles a nadie, son acuerdos que deben ser tratados con antelación, desde que se lanza la primera oferta.

 

  • Y por supuesto, define en ese contrato todo lo relacionado con su pago. Fechas y proceso para la realización de las proformas, entrega de los pagarés, retenciones, descuentos, criterios a la hora de valorar las certificaciones mensuales a abonar, etc... Una vez más, los temas económicos son delicados, y en estos hay que ser más serio que nunca.

 

  • Por lo que ocuparse de que ellos reciban 'lo suyo' una vez han cumplido, también es una de nuestras labores. Ellos recurrirán a nosotros para solucionar problemas administrativos y demás que se pudieran llegar a producir en nuestras oficinas centrales. Por supuesto, hay muchas cuestiones que se nos escapan, pero si no podemos o el tema se escapa, hay que seguir ocupándose, ser serio aunque sea a la hora de informar del problema.

 

Las famosas ‘quitas’.

En cuanto a las famosas ‘quitas’ que se pruducen más veces de las que nos gustaría, mi consejo es que no se debe participar en éstas si son injustificadas. Y si están justificadas deben ser realizadas y exigidas en tiempo.

No debemos olvidar la ética, algo relacionado con el Liderazgo.

Algo que no es serio, no debemos protagonizarlo.

Y si nosotros no somos serios, ¿cómo vamos a exigir que ellos lo sean?

 

El tema de las quitas si son justificadas, es decir, estamos reclamando la resolución de trabajos mal hechos o incompletos, o temas de limpieza, incluso pudieran ser ‘castigos’ por incumplimientos sobre la Seguridad y la Salud.

Bueno, el tema de la Seguridad es mejor tratarlo con la seriedad que requiere, y si realmente hay un incumplimiento, también hay apercibimientos, incluso ante peligros inminentes nos queda echar de la obra al infractor, pero no abusemos de los temas económicos para ‘castigar’ estas conductas. Porque estamos castigando al empresario, no al infractor.

Y lo más importante, no estamos corrigiendo la conducta inapropiada de un trabajador o varios en nuestra obra.

Que nunca prime la poducción sobre la Seguridad.

Como digo muchas veces, ante cualquier incidente o accidente, nos van a cambiar las prioridades de raíz. No hace falta que nadie sufra ningún daño físico o psíquico para llegar a comprobar esto.

 

¿Qué hacer entonces?

Aunque hablaremos de este tema más en profundidad, adelantaremos que es mejor ir haciendo un seguimiento continuo, ir exigiendo de forma continua, y aplicando medidas correctoras, que pudieran llegar a ser la paralización de una proforma, no digo que no.

Lo que me refiero es que no esperamos al final de los trabajos de un subcontrata para exigirle y/o pretender corregirle.

Temas de limpieza y de correcta ejecución deben ser subsanados en el tiempo en que se producen y no al final.

 

Los Subcontratas son los que realmente ayudan a un Equipo de Obra a sacarla adelante.

No quisiera terminar este artículo sin decir que los subcontratas son los que realmente hacen una obra, es decir, sin ellos no hay obra. Así de sencillo.

En demasiadas ocasiones están sometidos a ciertos abusos en las retenciones y con estas ‘quitas’ injustificadas, con las que no estoy de acuerdo, y que en demasiadas ocasiones no dependen del equipo de obra.

De todos los problemas que he solucionado en la obra, son pocos los que he logrado sin la colaboración de uno o más subcontratas.

Y solucionar ciertos problemas, es algo que en principio, no les corresponde a ellos, aunque acabe junto con el equipo de obra encima de su mesa.

Queda dicho.

 

Aunque lógicamente no son todos iguales, o sus circunstancias les obligan a cambiar su conducta y prioridades, es por ello que estamos hablando de este tema.

Porque incide de forma directa en el plazo y calidad de una obra.

 

¿Cómo gestionas a tu subcontratas cuando no atienden tu obra?

¿Qué haces cuándo un subcontrata te está retrasando la obra?

¿Que tipo de contrato firmas con ellos?

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