El objeto de la intervención es el sistema de Producción de la empresa. La obra es el entorno real en el que ese sistema se aplica, se prueba y se valida.
Aplicamos sobre una obra concreta la estructura necesaria para preparar mejor decisiones, planificación, economía, contrataciones, compras y producción.
La utilizamos sobre situaciones reales, comprobamos qué funciona y solo después decidimos qué merece extenderse al resto de la empresa.
No se trata de implantar un sistema completo en todas las obras.
Se trata de probarlo donde realmente tiene que funcionar:
en producción.
Un procedimiento puede parecer correcto sobre el papel.
Porque es allí donde una fecha de planning se cruza con una contratación todavía sin cerrar, una compra que debe activarse, una decisión económica, un oficio que necesita entrar o un condicionante que empieza a afectar a producción.
Trabajar primero sobre una obra permite comprobar qué estructura necesita realmente el equipo y cuánto de esa estructura puede convertirse después en criterio común.
El Contraste Ejecutivo de Producción permite localizar dónde merece la pena intervenir.
La Estructuración de Producción en una Obra da el siguiente paso:
No es necesario volver a diagnosticar toda la organización.
Esta fase trabaja sobre un problema o un frente que merece intervención y lo lleva a producción.
No es necesario volver a diagnosticar toda la organización.
Esta fase trabaja sobre un problema o un frente que merece intervención y lo lleva a producción.
Cómo debe avanzar la obra, qué secuencia tiene sentido y qué decisiones condicionan ese recorrido.
Cómo preparar desde el comienzo una lectura económica que relacione previsión, contratación, coste y producción.
Qué necesita activarse, cuándo y con qué prioridad para no llegar a producción con decisiones pendientes.
Qué debe estar resuelto antes de permitir que un trabajo arranque.
Porque aparecer en el planning no significa estar preparado para ejecutar.
A partir de estos ámbitos, el alcance puede incorporar también decisiones futuras, responsabilidades, información entre obra, Producción y Dirección o cadencias de seguimiento.
Una obra no mejora porque tenga más informes.
Tampoco porque multiplique reuniones, hojas de seguimiento o controles paralelos.
La estructuración tiene que servir para producir.
PCA trabaja sobre la utilidad del control, no sobre la cantidad de control.
La Estructuración de Producción no es una consultoría abierta.
Antes de contratar quedan acordados:
La obra debe conservar margen suficiente para que la intervención tenga sentido.
La Estructuración de Producción no es una consultoría abierta.
Antes de contratar quedan acordados:
Con el servicio ya contratado, se activa el trabajo. Se revisa el punto de partida, se concreta la obra, se identifican interlocutores, se organiza la información necesaria, se coordina la dinámica o trabajo y se fijan las cadencias.
Revisamos la situación real dentro del ámbito contratado. Planning, economía, contrataciones, compras, próximos tajos, decisiones o responsabilidades, según corresponda.
Se ordenan los elementos sobre los que debe apoyarse Producción. El objetivo no es resolver toda la obra, sino establecer una base de trabajo clara sobre los frentes definidos.
La estructura se utiliza sobre la obra. Con planning real, contrataciones reales, compras reales, economía real. Tajos reales. Decisiones reales. Aquí es donde comprobamos si lo diseñado soporta la realidad de producción.
Observamos qué funciona, qué necesita ajustes y qué añadiría trabajo sin aportar suficiente valor.
La empresa termina sabiendo qué mantener, qué modificar, qué eliminar, qué pertenece específicamente a esa obra y qué podría trasladarse a otras.
El resultado no es únicamente una serie de recomendaciones.
La empresa termina con una estructura utilizada sobre una obra real.
En función del alcance contratado, puede incluir:
La documentación final recoge lo que se ha trabajado y lo que ha demostrado utilidad durante la aplicación. No un modelo teórico para utilizar algún día.
La obra seguirá teniendo incidencias y condicionantes.
El objetivo no es eliminar la incertidumbre.
Es comprobar qué estructura ayuda al equipo a preparar mejor, decidir antes y trabajar con responsabilidades más claras.
Eso es lo que se valida.
El piloto no obliga a cambiar el resto de las obras.
Tampoco convierte automáticamente lo aplicado en procedimiento corporativo.
Al terminar necesitamos saber:
Solo si algo ha demostrado utilidad aparece una tercera fase:
ESCALADO Y GOBIERNO
Convertir lo validado en criterios, responsabilidades, herramientas, cadencias e indicadores de empresa.
No copiando el piloto.
Construyendo sistema a partir de lo que la obra ha demostrado que funciona.
La intervención puede encajar especialmente cuando existe una obra próxima a comenzar, recién iniciada o todavía con margen suficiente para actuar.
También cuando:
No cualquier obra sirve como piloto. PCA valora su idoneidad antes de presentar la propuesta.
Más de 25 años de experiencia directa en jefatura de obra y más de 60.000 horas trabajando en Producción.
Método propio desarrollado desde la práctica real.
Una visión integrada de planificación, economía, contratación, ejecución, producción y organización.
PCA no trabaja desde un modelo separado de la obra.
Trabaja sobre las decisiones que terminan condicionándola.
Dirección plantea la situación y el tipo de obra que considera trabajar.
PCA valora si esa obra encaja como piloto y si existe margen suficiente para que la intervención tenga sentido.
Si existe encaje, PCA presenta una propuesta en la que quedan definidos alcance, duración, participantes, forma de trabajo, seguimiento, entregables y condiciones económicas.
La empresa decide si contrata el piloto.
Una vez contratado, se realiza la Sesión de Arranque del Piloto.
Comienza el trabajo sobre la obra.
Nos pondremos en contacto contigo en breve.
