DOMINA TU OBRA

¿QUE SE NECESITA PARA CONTROLAR UNA OBRA?

En el post de hoy vamos a reducir al grado máximo lo que realmente nos impide controlar una obra. 

Es necesario conocer qué claves son importantes en el control de obra: conocer el ciclo de la obraNUESTRO ENEMIGO EN OBRA: LA CONFUSIÓN, ¿Qué pasa cuando TENEMOS CONFUSIÓN Y no controlamos la obra?LOS TRES INGREDIENTES DE LA CONFUSIÓN EN OBRA, y finalizamos hablando de los Principios Básicos para controlar una obra. Un tema muy interesante abordado desde una perspectiva muy novedosa, así que no te lo pierdas. ¡Empezamos!

EL CICLO DE LA OBRA

Una obra, como muchas otras cosas en la vida, no es más que un proceso caracterizado por  un ciclo, ya que dispone de:

  1. INICIO
  2. DESARROLLO
  3. FIN

CICLO DE UNA OBRA

Cundo quieres controlar una obra, debes controlar todas las partes del ciclo que estás tratando de dominar:

  • Controlar su inicio
  • Controlar su desarrollo
  • Controlar su fin, o controlar que puedes terminarlo, finalizarlo.

Si no eres capaz de hacerlo, es cuando no controlas la obra.

NUESTRO ENEMIGO EN OBRA: LA CONFUSIÓN

Cuando desconoces o no sabes cómo:

  1. Iniciar tu obra.
  2. Cómo desarrollarla y cambiar su desarrollo, si hiciera falta.
  3. Y cómo llevarla a buen fin.

Es cuando realmente tienes una gran confusión en tu cabeza.

 

¿QUÉ PASA CUANDO TENEMOS CONFUSIÓN Y NO CONTROLAMOS LA OBRA?

  • Además de que ella te controla a ti, lo cual siendo responsable de la misma, ya de por sí es una sensación muy desagradable.
  • Precisamente por la incertidumbre que te genera.
  • No te adelantas a los acontecimientos de la misma, es más, éstos te atropellan.
  • Te surgen muchos imprevistos,  mucho trabajo, muchos problemas, mucho nerviosismo.
  • Supera y sobrecarga todos los temas pendientes: la mente no la tienes nada clara, cada vez más embotada.
  • La Dirección Facultativa te habla de muestras, de tal o cual detalle, de tal o cual normativa, y tú sientes que no das más de sí. Cualquier gestión por pequeña que sea, te agobia.
  • La Propiedad te exige explicaciones en cuanto al no cumplimiento de la producción, y lo que es peor, te exige soluciones, y es algo que sabes es tu responsabilidad, pero ahora tienes muchos problemas que resolver, no sabes por dónde empezar.
  • Tu empresa y tus jefes, te exigen plannings, optimizaciones… no tienes ni tiempo, 'encima de todo lo que tienes que hacer, bueno, pues ellos mandan...', así que dejas de lado temas urgentes de la obra, que la obra te está solicitando que arregles (y recuerda que ya vas tarde), pero donde manda capitán, no manda marinero así que atiendes los requerimientos de tus jefes, antes que los de tu obra.
  • Como buenamente puedes, claro, porque si realmente supieras cómo hacerlo a lo mejor no estarías dónde estás ahora.
  • Así que cubres expediente, más o menos, o como se dice el papel lo aguanta todo, y por un tiempo, hasta te sirve, hasta qué claramente el tiempo transcurre y no sólo no has conseguido los objetivos que dijiste, en papel, o de palabra, sino que la situación cada vez es más preocupante, y la presión aumenta.
  • A la presión que ya soportas, se une la preocupación de la Propiedad de la obra, o de sus representantes, primero con preguntas que te incomodan, pues no tienes respuesta para éstas.
  • Luego con más exigencias, que no hace más que aumentar tu presión, tu nivel estrés.
  • Luego ellos mismos empiezan a solicitar, plannings, medidas, que la obra vaya volando. Qué más quisieras tú, ¿verdad? Sí, volando estás deseando salir tú.
  • Pues el cerco cada vez se cierne más sobre ti.

ASUSTADO

 

 

 

 

  • Y además tienes  el cerebro saturado de peticiones, más o menos bruscas, exigencias, trabajo pendiente, problemas y definiciones en tu obra, comparativos pendientes, lagunas de proyecto,
  • Los subcontratas molestándote también y reclamando respuestasO esto sientes tú, cuando ellos lo que hacen es defender en la mayoría de los casos sus intereses. Que si esto no está incluido en el contrato, que si quiero una ampliación, que si no está firmada, me paro.
  • Y cada vez más.
  • La cabeza te va a estallar. Tienes un colapso mental.
  • Tu jefe no deja de exigir los números de la obra (que no son los que debieran ser), el coste aumenta, los nervios y la irritación también.
  • 'Mete más más genteeeee. ¡YAAAA!!'.
  • Y tú lo haces, porque eres buen trabajador, que no se diga y que no sea por intentarlo.
  • Así que móvil en mano, llamas a todos, una y otra vez, y exiges gente y gente y más personal, y que entren, y ¡¡que entren yaa!
  • Y dentro de ti sabes que la mayoría va a pasar; es más, muy dentro de ti confías que esto sea así, porque tu obra, pufff.... Tu obra es un desastre, donde entrar pueden entrar todas las cuadrillas que quieras tú, tu jefe, tu empresa y tu Propiedad, pero no van a poder trabajar y producir.
  • Aún no tienes la obra preparada para ello.
  • Así que te engañas, y  engañas a todos los demás: haces gestiones para meter más gente. Y los demás, en gran medida también se dejan engañar.
  • ¡Total! Ellos sí tienen un cabeza de turco... ¿Y tú? ¿Tú lo tienes? Pues.. Rotundamente: Noooo.
  • Y cuanto más exiges tú, te das cuenta que más abruptos, con más exigencias, se ponen tus subcontratas.
  • Más problemas, más remates que se quedan sin hacer, 'da igual ya lo hará tu oficial que se le da muy bien, o cuando acabéis, ya pasaréis rematando toda la obra,  así que pá'lanteeee'.
  • Vas sacando tus ampliaciones de contrato a tus subcontratas, más o menos, total tu empresa está presionada con la Propiedad, así que ahora no es momento de ponerse con muchos remilgos a la hora de ampliar a los subcontratas.
  • Las cosas van….
  • O eso creen los que están fuera de la obra, porque hay más gente y algo se ha avanzado. En qué condiciones es otra cosa.
  • Además tú y tu equipo no paráis de trabajar, jornadas intensas. Te estás dejando la piel por sacar esa obra, eso nadie lo puede negar, lo estás dando todo.
  • Y tu equipo también, estáis agotados.
  • Tú sabes que tu encargado, muy majo él, con el que habías hecho buenas migas, nota que no sabes muy bien cómo acabará esto.
  • En muchas ocasiones te ha intentado corregir, pero el que manda eres tú. Y debes reconocer que aunque no siempre le hayas hecho caso, tenía razón en algunas cosas, no en todas.
  • Pero ha llegado un momento, que debido a tu colapso mental, y tu trabajo, es él quien toma sus propias decisiones.
  • Y en el fondo lo agradeces, porque no sabes cómo hacerte cargo ahora mismo de él, así que disimulas y dejas a hacer, confiando que sepa lo que hace.
  • Pero claro, en la obra hay muchos problemas, a diario son muchos los que te reclaman soluciones, tomar decisiones, y en esos momentos como el tema es comprometido, te sientes más solo que la una. Al fin y al cabo, el responsable eres tú.
  • Estás muy inseguro, y cada vez que tomas una decisión luego sueñas con ella, más bien tienes pesadillas.
  • Cada vez la obra está más complicada, después de tanto trabajar vas a hacer la Certificación y la DF te pone no sé cuántas pegas, así que la producción de cara a tu empresa, no se cumple.
  • El pozo es cada vez mayor.
  • Tu nivel de agotamiento y de dudas aumenta…

  • CONFUSIÓN

LOS TRES INGREDIENTES DE LA CONFUSIÓN EN OBRA

Así es cómo hemos empezado este post.

Sabes una cosa, la confusión se caracteriza por:

  1. Incertidumbre
  2. Colapso Mental
  3. Inseguridad

Estos 3 ingredientes están presentes en la historia anterior.

No creas que sólo las personas con falta de experiencia podrían protagonizar esta historia.

Hay muchas personas con cierta experiencia que lamentablemente la protagonizan, muy a pesar suyo.

Al fin y al cabo, nadie nos ha enseñado a controlar y dominar una obra.

Estás confundido, porque realmente no dominas del todo el ciclo completo de una obra. Y sientes mucha incertidumbre, tu mente está colapsada y cada día más te sientes más inseguro.

PRINCIPIOS BÁSICOS PARA  CONTROLAR UNA OBRA

Para ir arrojando luz sobre este tema, que es amplio, y sobre el que seguiremos hablando en próximos post, te diré cuáles son los ingredientes fundamentales para controlar una obra:

  1. No se puede controlar, lo que no se conoce.

  2. Lo que tú no controlas, te controla a ti.

Lo primero no sólo es experiencia (que es un grado, pero no el todo), ni es conocimiento técnico, es bastante más que eso.

Y en el segundo caso, ¿has probado montar un caballo descontrolado?

¿Qué diferencia un buen jinete del que no lo es? Entre otras muchas cosas, que controla su montura.

Y cuando el jinete no la controla.

¿Sabes lo que ocurre? que el caballo le controla a él. Con todas las consecuencias.

Pues ir encima de una animal con tanta potencia, asustadizo, con vida propia, que toma sus propias decisiones, sin contar contigo... pues imagínate, muy agradable no es.

Y lo mismo ocurre en la obra.

No sólo la obra, sino que si no controlas el trabajo de tus subordinados, éstos te controlan a ti.

Hablaremos en próximos post más sobre esta confusión, que ya digo, no sólo la tienen las personas que empiezan en obra.

Porque no se trata de llevar años en la obra, sino de saber lo que se está haciendo en cada momento y saber cómo actuar sobre el inicio, el desarrollo para cambiarlo según nuestros intereses, y por supuesto, saber cómo llevar cualquier obra a buen fin.

Cuando llevas años, algo has aprendido, está claro, pero eso no es suficiente para destacar, para diferenciarte y para conseguir grandes logros en la obra.

¿Qué opinas sobre este tema?

¿Conoces a alguien en esta situación?

autor post Isaura Ardila